De tanta espera quedò el grito.
Era de tarde
y en la quietud del verano,
agazapado,
esperaba el miedo

El viento soplò su mensaje.
Por entre los àrboles,
màs allà de las rocass,
escondida entre los pastizales,
aguardaba la afrenta.
Pasò la mujer entre los bosques
azotada por el murmullo
de la eterna espera.
Serena, convencida,
pasò desafiando
con su silencio la ira.
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